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Lo Que He Visto Y He Oído
Published: April 17, 2008
Esta semana la Iglesia Católica de los Estados Unidos será el gran centro de atención de los medios porque… ¡Pedro estará entre nosotros! Hoy en día gente de todas partes viaja extensamente, y entre aquellos que viajan con regularidad está el Pontífice de Roma. Lejos han quedado los días en que el papa era el “prisionero del Vaticano”. Antes de que se estableciera el estado italiano moderno, los papas también viajaban pero nada que ver con la velocidad y la conveniencia de hoy. Realmente no se puede comparar entre el viaje por avión, tren, o barco, y mucho menos en coche de caballos. El Papa Juan XXIII rehabilitó la tradición de los pontífices ambulantes con un breve viaje a Asís, y luego Pablo VI impulsó esa actividad gradualmente con varios viajes internacionales: Tierra Santa, las Filipinas, y los Estados Unidos. Pero fue Juan Pablo II quien se convirtió en miembro del club de “viajeros que acumulan millas”. Hoy en día sus viajes tienen una magnitud legendaria e increíble.
Esta semana, el Papa Benedicto prosigue con esta tradición. ¿Por qué viajan los papas? Un inmenso número de gente indiscutiblemente visita el Vaticano para verlos. El Pontífice de Roma viaja por las mismas razones que un obispo visita a su rebaño—para estar con ellos en su mismo ambiente y en sus propias comunidades de fe. Todo pastor necesita conocer a su gente y seguir conociendo a fondo al pueblo que sirve.
La mayoría de los medios se van a concentrar en lo que nosotros aprenderemos sobre el Santo Padre, y lo que él nos enseñará, pero sospecho de que el Santo Padre va a estar igualmente interesado en descubrir más sobre nosotros. Él sabe mucho sobre los Estados Unidos, pero es un intelectual y los intelectuales siguen estudiando, lo cual los hace grandes eruditos—nunca están satisfechos de lo que aprenden de los libros y de los informes. El Santo Padre va a conocer más sobre nosotros en las reuniones que tendrá, en las ceremonias religiosas que celebrará, y del entusiasmo obvio que recibe en su visita. Aunque la mayor parte de su itinerario está altamente organizado y planificado, él se hará una mejor idea sobre cómo nosotros, los americanos católicos, respetamos, honramos, y amamos el Oficio del Papa y a él en particular.
El Santo Padre también nos enseñará y nos exhortará, tal como es su responsabilidad pastoral única de Pastor Supremo de la Iglesia Universal. Nos llamará a la santidad de la vida y a la conversión de corazones tal como es su obligación. Y nos estimulará a crecer en nuestra fe, a profundizar nuestro amor por el otro, especialmente por el pobre entre nosotros. Nos recomendará encarecidamente que seamos testigos valientes y audaces de Cristo Jesús. Nos pedirá que seamos fieles a nuestra vida sacramental y a las enseñanzas de la Iglesia.
Pero el Santo Padre también va a cosechar una valoración más profunda sobre nuestro ser católicos en esta nación y en este momento particular de la historia. Ese conocimiento le ayudará cuando regrese al Vaticano para servirnos mejor en el futuro. Nosotros nos vamos reunir con él y él nos va a conocer, y por la gracia de Dios estos encuentros nos ayudarán a cumplir con nuestras responsabilidades.
Que el Señor bendiga esta visita, especialmente a nuestro invitado de honor y a todos los que viajan para verlo, para aprender de él y para mostrarle un poquito sobre nosotros, la Iglesia de los Estados Unidos de América. Finalmente, que todos seamos católicos más fieles y que el Papa Benedicto XVI encuentre gran satisfacción en su visita pastoral a esta parte de su rebaño.









