The Georgia Bulletin

Mon, Oct 13, 2008


What I Have Seen and Heard - Archbishop Gregory's Weekly Column

Lo Que He Visto Y He Oído

Published: January 31, 2008

La semana pasada el Santo Padre dio su mensaje anual a los que trabajan en los medios de comunicación. Los exhortó a atenerse al código ético que permite que el gran potencial aparentemente ilimitado de los medios de comunicación sirva para la unidad y el desarrollo de la familia humana, y no responda simplemente a las necesidades para beneficiarse, o a la manipulación de los hechos y datos con un fin ideológico.

Fue un desafío necesario que se debe repetir a menudo. Después de todo, el poder de esta fuerza masiva en tecnología y comunicaciones cambió nuestro mundo para siempre. Un cambio para bien, pero que ocasionalmente produce daño. Sabemos que los medios tienen la capacidad de juntar la compasión y la ayuda mundial para actuar ante un tsunami en Asia o un huracán en Luisiana. También pueden hacer cambiar la opinión pública de tal forma que marginan o ignoran las necesidades y derechos de personas que quizás se consideran prescindibles.

Mis dos viejos amigos sacerdotes y yo traemos nuestras laptops, celulares y BlackBerries cuando vamos de vacaciones. En la mañana, la mesa de la cocina parece una sala de prensa mientras revisamos nuestro correo electrónico y los mensajes del personal de la oficina diocesana o de las oficinas parroquiales. Yo sé que la época de vacaciones es supuestamente una época para descansar, pero el mundo de las comunicaciones facilita tanto el poder mantenerse en contacto que se hace casi adictivo. Bueno, para algunos de nosotros, ¡es una adicción! También nos intercambiamos descubrimientos tecnológicos y nuevas formas de usar las fuentes de conocimiento e información que no cesan de cambiar. Debo admitir que, quizás,… ¡seamos unos clérigos fanáticos de la informática que nos estamos poniendo viejos!

Las comunicaciones y la capacidad de los medios han hecho posible compartir la información en el acto; esto puede y debería ser una gran ventaja para acercar a la familia humana. Sin embargo, el torrente de información a veces también puede ser abrumador. Podemos tener tanta información disponible que no tenemos tiempo ni espacio para evaluar y juzgar su importancia. Los medios de comunicación llenan nuestra vida con tanta información que parecemos incapaces de saber lo que es verdaderamente importante y lo que solo tiene un significado relativo. Los medios pueden influenciarnos de tal forma que ellos deciden por nosotros cómo debemos considerar y juzgar las cuestiones de la vida.

De esta manera, la conducta coqueta y escandalosa de una joven estrella de Hollywood puede recibir muchas más atención en los medios que la devastación sufrida por regiones enteras en el mundo. Las payasadas de los deportistas famosos se difunden con tanta persistencia que esto parece tener mucha más importancia que los niños que se han muerto de hambre en nuestra propia sociedad. Es decir, los medios pueden manipular la información que difunden de tal manera que lo trivial parece importante y lo que es importante parece secundario.

El mensaje del Santo Padre exhorta a los medios de comunicación (seculares y religiosos) a que ayuden a la gente a comprender y a aceptar esos valores y esas verdades que ayudarán a edificar a la familia humana, y nos ayudarán a todos a vivir una vida más productiva y enriquecedora.

El mensaje del Papa es además una llamada a la misma Iglesia para que use mejor y más eficientemente los medios de comunicación y la tecnología de las comunicaciones para que podamos usar ese gran potencial en fomentar el Evangelio y la misión de Jesucristo.